Un sábado convencional puede convertirse en uno memorable, y el pasado 17 de septiembre hicimos lo posible para que así fuera disfrutando de la 3ª Ruta Cultural organizada por la delegación de Barcelona-Tarragona del Silver Reader Motoclub.
En esta ocasión nos acompañó Nevio Riera, socio número 473, residente en Roses, Girona, que recorrió el día de antes los 200 km. que lo separaban del punto de encuentro con tal de disfrutar de la programación prevista para la jornada con el resto de los asistentes.
A las 8:00h partimos juntos hacia el puerto de Monistrol para ascender hasta la emblemática montaña de Montserrat. La luz de las primeras horas embellece más si cabe sus majestuosos picos y collados, que da sentido a su nombre «Mont (monte)» «Serrat (serrado)», un macizo de cumbres resultado del proceso geológico de millones de años.
Es un espacio natural cuajado de posibilidades de ocio sano y que también está estrechamente vinculado a la espiritualidad, ya que en su abadía se encuentra la talla de La Moreneta, una virgen descubierta por unos pastores allá por el año 880 d.C. en el interior de una cueva de las inmediaciones.
Si algo no perdona un motero, por muy interesante que sea el paisaje o el camino, es el almuerzo, y desde luego nosotros no íbamos a ser la excepción, por lo tanto, nos dirigimos al restaurante sito en la recoleta aldea de Sant Pau de la Guàrdia, que pertenece al término municipal de El Bruc, y que entre otros encantos cabe destacar la parroquia de Sant Pablo, erigida en 1740.
Para ofrecer a los socios la oportunidad de disfrutar de un itinerario por pista forestal, se optó por dividir el grupo; el «off», capitaneado por José Ramón Pernas, socio 228, que atravesó caminos terregosos hasta la masía vinícola donde teníamos concertada una visita, y el «on» guiada por el que suscribe, Luis Peirón, socio 085, con la que rodeamos el mítico Coll del Bruc para reunirnos finalmente con el resto de los compañeros.
Esta casa solariega atesora una bodega que está situada en el municipio de Maians, junto al Castillo de Maians el Vell del año 924 d.C., y tiene la particularidad de ser el centro geográfico de Cataluña.
La familia Grau i Grau cultivan sus viñedos desde 1885, aunque no fue hasta 1966 que no se construye la cava actual y se comienzan a llenar las primeras botellas.
Conocer el proceso de maduración del vino, desde las viñas a la cuba, es una experiencia enriquecedora, y si se acompaña con datos interesantes como la elaboración de esos caldos con una variedad de uva autóctona denominada Picapoll, a la que han de mimar en las bodegas limitando su contacto con el oxígeno con el fin de alcanzar un resultado óptimo al paladar, logra conectarnos con la cultura del vino, que no con la de la borrachera.
La cata posterior con vistas a la sierra de Montserrat i Castelltallat hizo del momento una imagen de recuerdo.
Por no disgustar a Baco y a Dioniso, llenamos nuestros cofres con el néctar de los dioses, y partimos hacia nuestro nuevo destino: el observatorio Astronómico de Castelltallat, no sin antes acallar los rugidos hambrientos que se habían despertado en la masía.
El enclave donde se emplaza el mirador goza de la maravilla del pasado, y si bien el propio observatorio encaramado en una colina cuya enorme cúpula blanca alberga el telescopio con el que se puede contemplar el dosel del mundo tachonado de estrellas ya nos dejaría medio extasiados; la iglesia de Sant Miquel de Castelltallat, a sus pies, sobre las ruinas de un castillo donde sus restos aún son visibles, aumentan la magia del lugar.
Siempre se dice que es mejor que los días cuenten a contar los días, y gracias a vuestra asistencia y complicidad, este ha sido uno de esos que suman y rompen la rutina.
Espero reencontraros a todos en una próxima convocatoria, e invito a quienes no han podido asistir a que se animen a participar y puedan deleitarse del magnífico ambiente que se respira en este club único.
Un abrazo, y hasta pronto.
Luis Peirón, socio 085.
Delegado BCN-TGN.








































