Tal día como hoy de 1553, fue bautizado en Ibdes (Zaragoza), Jerónimo de Pasamonte, soldado, aventurero y escritor. El sacramento se realizó en la iglesia de San Miguel Arcángel de la localidad.
Después de una dura infancia en la que perdió a sus padres entre los 8 y 10 años, pasó al cuidado de sus tíos, y a los 13 años, su hermano mayor Esteban, lo envió con su tío materno, mosén Godino, para que aprendiera gramática y latín.
Se marcha de Zaragoza a los 17 años temeroso de su tío, para inscribirse en la Cofradía de la Madre de Dios del Rosario Bendito de Calatayud, donde hizo el voto religioso de ingresar en un monasterio de frailes bernardos, aunque su hermano Esteban no aceptaba esa decisión al considerarla una deshonra para su linaje.
Jerónimo, al no disponer de rentas para estudiar, se alistó como soldado el 11 de julio de 1571 y embarcó hacia Italia con las tropas de Juan de Austria.
Participó en la batalla de Lepanto (1571), en la jornada de Navarino (1572), en la toma de la plaza de La Goleta, Túnez (1573). Siendo capturado por los turcos en agosto de 1574 cuando recuperan la plaza.
Durante 18 largos años sufrió un penoso cautiverio entre Constantinopla, Túnez, Bizerta, Alejandría, Misistro, Rodas y Argel.
Fue forzado a remar en galeras turcas y participó en varios intentos de fuga, todos frustrados y represaliados, hasta que obtuvo el dinero para su liberación el 30 de marzo de 1592.
Llega a Nápoles en junio de 1592 a punto de ser capturado de nuevo en su viaje de vuelta, es en 1593 cuándo al llegar a Zaragoza se entera que su hermano ha muerto y que la herencia familiar ha pasado a su sobrino.
Jerónimo, escribe un memorial al Rey exponiendo sus servicios como soldado y el largo cautiverio que sufrió consecuencia de ellos, con la esperanza de obtener algún tipo de recompensa.
La base de ese memorial sirvió para el manuscrito de su autobiografía en 1593, "Vida y trabajos de Jerónimo de Pasamonte", en ella narraba las penalidades y vicisitudes de su largo cautiverio, las batallas en las que había participado y los peligros de su viaje de regreso a tierras cristianas tras obtener la liberación.
Al ver frustrado el intento de conseguir beneficio real, volvió en 1595 a Nápoles sirviendo como soldado de Gaeta, una localidad que era famosa por sus brujas. Creyó ser víctima de las hechicerías de sus patronas con frecuentes envenenamientos y sueños con visiones.
En 1599, obtuvo una plaza de residente en Nápoles que le hizo obtener retribución y estar exento de la milicia activa alegando maltrecha visión por años de servicio.
El 12 de septiembre de 1599 contrae matrimonio con una mujer que sacó de un convento. Sus suegros y cuñadas le amargaron la vida marital de la que posiblemente fue padre de tres hijos, uno de los cuales murió, según él, a causa de las hechicerías de su suegra.
El 20 de diciembre de 1603, culminó y firmó en Nápoles su autobiografía, añadiendo dos dedicatorias preliminares en 1605, firmadas en Capua.
El manuscrito "Vida y trabajos de Jerónimo de Pasamonte", que permaneció inédito en la Biblioteca Nazionale Vittorio Emanuele III de Nápoles hasta 1922, que fue publicado por Raymond Foulché-Delsboc en la Revue Hispanique.
Martín de Riquer (1914-2013), atribuyó a Jerónimo de Pasamonte la autoría del Quijote apócrifo (1614), firmada con el nombre falso de Alonso Fernández de Avellaneda, otras investigaciones posteriores han tratado de confirmar esa hipótesis.
Según ellas, al describir en su autobiografía la toma de La Goleta, Pasamonte, se habría atribuido una actitud heroica similar a la que tuvo Miguel de Cervantes en la batalla de Lepanto, donde su compañero de milicias trataba de usurparle su comportamiento heroico.
Cervantes lo habría satirizado en la primera parte del Quijote (1605) a través de la figura del galeote Ginés de Pasamonte, y Jerónimo de Pasamonte se habría vengado de Cervantes continuando la historia de don Quijote, firmándola con un nombre falso para no ser identificado con el galeote cervantino.
El propio Cervantes dejó constancia en varias de sus obras de que identificaba a Avellaneda con el aragonés Jerónimo de Pasamonte.
Se cree que Pasamonte al final cumplió su voto juvenil de hacerse fraile bernardo, que ingresó en el Monasterio de Piedra, y llegó a ser alcaide de Carenas.