Tal día como hoy, 27 de junio de 1557, moría Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés en Santo Domingo (República Dominicana). Fue cronista en el siglo XVI dejando constancia de mucho de lo acontecido, sin embargo, dejó grandes lagunas sobre sí mismo.
Nació en Madrid en 1478 en el seno de una familia de asturianos. A los 12 años era paje, posiblemente en Sevilla y presenció los últimos sucesos de la conquista de Granada y el retorno de Cristóbal Colón tras su primer viaje.
En 1493 fue nombrado mozo de cámara del príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos, cargo que ocupó hasta la muerte del joven príncipe.
En 1498 se trasladó a Génova como soldado, después a Milán al servicio de Ludovico Esforza "El Moro". Conoció a Leonardo DaVinci. Posteriormente, en Mantua, sirvió para Isabel de Aragón, viuda del marqués Francisco de Gonzaga, y más tarde para Juan de Borja hasta que murió de forma repentina.
En el año 1500 entró al servicio Fadrique I, rey de Nápoles, hasta que éste fue derrocado, pasando al servicio de su hijo Fernando, duque de Calabria, lo que le llevó a Valencia en 1502.
En octubre de 1502, al servicio de Fernando de Aragón, se trasladó con el ejército a Perpiñan para socorrer la sitiada Salses.
En 1506 fue nombrado notario público y secretario del Consejo de la Santa Inquisición.
Contrajo matrimonio con Margarita de Vergara en 1507, con quien tuvo un hijo, González de Valdés, si bien su mujer murió tres años después.
Se volvió a casar, en esta ocasión con Isabel de Aguilar, con quien también tuvo un hijo.
En 1512 sirvió durante un año como escribano de Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran Capitán.
En abril de 1514 zarparía en la armada del recién nombrado gobernador de Darién (Castilla del Oro), Pedrarias Dávila, con diversos cargos de escribanía. Pero pronto se percataría del tipo de persona que era, denunciando las irregularidades al rey. En 1515 fue elegido procurador de Tierra Firme y volvió a España para entregar los informes al monarca, primero a Fernando el Católico y tras su muerte a Carlos I.
En 1517 terminaría su libro "Genealogía de los reyes de Castilla" y en 1519 la novela "Libro del muy esforzado e invencible caballero de Fortuna propiamente llamado Don Claribalte" dedicada al duque de Calabria.
En 1520 llegaría con su mujer y sus dos hijos a Darién con la orden de relevar a Pedrarias por Lope de Sosa, pero éste murió y el relevo no se llevó a cabo. Pedrarias no le perdonaría las denuncias ante el rey y no se lo pondría fácil.
Tras el traslado de la capitalidad a Panamá, tuvo que dejar a mujer e hijos en la decadente Santa María, a donde regresó en 1522 como teniente de gobernador, para ver morir a su mujer que se encontraba enferma.
En 1523 tuvo que sofocar una rebelión y contrajo de nuevo matrimonio. Hasta 1526 escribió y tradujo diversos libros, destacando "Sumario de la Natural Historia de las Indias", dedicado a Carlos V, y que detalla la flora y la fauna del Nuevo Mundo.
En ese periodo había sido veedor en Nicaragua y con la llegada de Pedrarias como gobernador, posteriormente en Panamá. Regresó en 1529 a Santo Domingo.
En 1532 fue nombrado cronista oficial de las Indias, pasando el oficio de veedor a su hijo, González de Valdés. También fue nombrado alcaide de la fortaleza de Santo Domingo, restaurándola y convirtiéndola en una auténtica defensa preparada para defender posibles ataques de los franceses.
Tras diez años de trabajo, presentó en 1535 en Sevilla la primera parte de su extensa obra compuesta por diecinueve libros, "Historia general de las Indias", una obra más extensa que complementa su anterior sumario, detallando con exactitud zoología, fauna e historia. Dicha obra la fue ampliando, pero no fue publicada hasta el siglo XIX. Sin embargo, su tono despectivo hacia el nativo, produjo indignación entre sus adversarios.
En 1536 retornó a Santo Domingo. Ese año intentó mediar en el conflicto entre Pizarro y Almagro. Pero la muerte de su hijo y poco después de su nieto, le afectó profundamente, produciéndose un silencio durante 10 años.
En 1546 volvería a España con el propósito de obtener la gobernación de Cartagena de Indias. En su estancia en Sevilla completa otras obras literarias, de forma dialogada, destacando dos de las mejores obras historiográficas del siglo XVI, "Batallas" y "Quincuaquenas", aportando noticias genealógicas y biográficas de personajes de su época, además de una gran cantidad de datos y comentarios.
Ese mismo año volvería como regidor perpetuo de Santo Domingo donde permaneció hasta su muerte.
El 24 de mayo de 1556 terminaría su última obra, "Las Quincuagenas de los generosos e illustres e no menos famosos reyes, principes, duques, marqueses y condes e caballeros e personas notables de España", que es una versión no dialogada de las dos obras presentadas en Sevilla diez años atrás.



