Tal día como hoy, el 18 de junio de 1548, moría el primer español que supo de la existencia del Perú.
Hablamos de otro gran desconocido, otro de los #exploradoresolvidados que gracias a Miquel Silvestre estamos descubriendo. Hablamos de Pascual de Andagoya.
Como su apellido indica, procede de Andagoya, una aldea alavesa, donde nació hacia el año 1498, hijo del hidalgo Joan Ibáñez de Arca.
A la edad de entre 14 y 16 años, embarcó en la gran armada de Pedrarias Dávila, que zarpó desde Sanlúcar el 11 de abril de 1514 con destino a Santa María del Darién.
Dos años después, participó primero junto a Pedrarias en su primera expedición en busca del capitán Becerra y después junto a Gaspar de Espinosa, recorriendo la actual Panamá hasta la provincia de Natá, regresando finalmente, ya en 1517, a Santa María.
En 1518 participó junto a Núñez de Balboa en una expedición para poblar el Puerto de Acla, al norte de Santa María del Darién y después el golfo de San Miguel, en la costa Pacífica, donde se construyeron naves para explorar el Mar del Sur.
Tras el ajusticiamiento de Balboa en 1519, siguió participando en exploraciones hasta 1520, participando en la expedición de Pedrarias para funda Panamá, a partir de cuando decidió abandonar las armas y establecerse en la capital recién fundada.
Al cabo de un año fue nombrado regidor del Cabildo y se casó con una mujer que se apellidaba Tovar con quien tuvo a su hijo Juan.
Andagoya supo invertir adecuadamente convirtiéndose en uno de los hombres más ricos de Panamá.
En 1522 fue nombrado visitador general de los indios, estando en contacto con las tribus indias que les hacían saber sus problemas. En una de sus visitas, en Chochama, el cacique le trasladó que eran hostigados y atacados por tribus guerreas desconocidas provenientes del sur, lo que llamaban Virú o Birú, y que derivó en Pirú, una tierra desconocida al sur de Panamá. Se trataba del Imperio Inca, que subían en canoas sometiendo a los nativos que encontraban.
Ese mismo año zarpó desde Panamá con una expedición en busca de esa tribu desconocida, sin embargo, fue un desastre, casi muriendo en el intento y volviendo en 1523. No se sabe exactamente hasta dónde alcanzó la expedición, pero parece ser que apenas logró llegar al río San Juan (Colombia). Sin embargo, su descubrimiento en aquella aldea de indios fue la semilla que más adelante permitió a Pizarro y Almagro descubrir el auténtico Perú.
En la fracasada expedición quedó impedido, tardando tres años para recuperarse, y tuvo que ceder la expedición a Pizarro, Almagro y al Padre Hernando Luque, que a la postre conquistarían el Perú.
Desde 1529 hasta 1534, cuando fue nombrado teniente de gobernador de Panamá, tras la destitución de Pedrarias como gobernador de Panamá, fue desposeído de sus bienes, desterrado a Nicaragua, enviudó, y reclamó ante la Audiencia de Santo Domingo las injusticias sufridas, logrando un fallo a su favor en 1534, recuperando sus bienes e iniciando un negocio comercial con Perú.
Como teniente de gobernador informó al Monarca mediante reales cédulas, su posición contraria al traslado de la ciudad de Panamá como a la construcción de un canal interoceánico, pues ya entonces, en el s. XVI, la Corona tenía intención de crear un canal navegable para unir los dos océanos.
En 1536 tuvo que hacer frente al juicio de residencia, por lo que le condenaron por algunas irregularidades, siendo detenido y enviado a España. En 1537 fue declarado inocente y en 1538 hizo valer su descubrimiento del Virú para ser nombrado gobernador, capitán general, adelantado y alguacil mayor de Río San Juan, en la región del Chocó, abarcando la costa que va desde el Darién panameño hasta Atacamez, en Ecuador. Un año después, el Emperador lo nombró mariscal de la provincia y le otorgó un escudo de armas, al parecer en agradecimiento por el dinero invertido en aquella expedición en busca del Virú y que tan mal terminó.
En 1539 zarpó desde Sanlúcar hacia Santo Domingo y desde allí a Nombre de Dios. A mediados de 1540 fundó la ciudad de Buenaventura. Desde esta población, inició una serie de expediciones a Cali, en precaria situación por los ataques de los indios, a Popayán, en similar situación y Timaná, cercada desde hacía tiempo. Las tres poblaciones, que pertenecían a la gobernación de Benalcázar, lo reconocieron como su gobernador, gracias al auxilio que les había prestado. Creó una ruta que unía Cali con Buenaventura, siendo éste su último hito como gobernador, pues fue detenido por Benalcázar. Posteriormente fue liberado pero desposeído de su gobernación en favor de Benalcázar. Enviudó por segunda vez y se trasladó a España para reivindicar sus derechos, pero en el intento quedó arruinado.
En 1545, con la sublevación de Gonzalo Pizarro en Perú, se unió a Lagasca, zarpando en 1546 hacia las Indias, combatiendo contra el sublevado.
En la batalla final de Xaquijaguana en marzo de 1548, fue herido en una pierna, por lo que fue trasladado a Cuzco. La herida tuvo complicaciones, muriendo el 18 de junio de ese mismo año en la ciudad que pudo ser descubierta por él.
Pascual de Andagoya murió, pero dejó dos importantes obras ("Carta del Adelantado Pascual de Andagoya dirigida al Emperador Carlos V sobre su partida de Panamá y prosecución de su viaje y reconocimiento hasta Cali", y "Relación que da el Adelantado de Andagoya de las tierras y provincias que abaxo se hará mención") que sirven para conocer la vida y costumbres de la época, tanto de los castellanos como de los indios.

